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La empresa DHM apuesta a la recuperación de suelos con un innovador producto orgánico de origen meteórico

Con apoyo de la UNRC y la UNC, la firma bellvillense desarrolla una enmienda orgánica capaz de regenerar suelos salinos y mejorar la productividad agrícola.

La empresa DHM apuesta a la recuperación de suelos con un innovador producto orgánico de origen meteórico

Con apoyo de la UNRC y la UNC, la firma bellvillense desarrolla una enmienda orgánica capaz de regenerar suelos salinos y mejorar la productividad agrícola.

La industria local DHM, con más de 15 años en el mercado de maquinaria agrícola y avícola, está dando un paso innovador hacia el desarrollo sostenible. La empresa anunció la creación de una nueva unidad de negocios centrada en una enmienda orgánica de origen mineral meteórico, orientada a recuperar suelos salinos y devolverles su capacidad productiva.

Este producto, que se encuentra actualmente en etapa de investigación y desarrollo, promete ser una herramienta clave para la regeneración de más del 25 % de la superficie productiva del país afectada por la salinidad. La iniciativa cuenta con el respaldo de dos instituciones de referencia: la Universidad Nacional de Río Cuarto y la Universidad Nacional de Córdoba, con quienes DHM firmó convenios de colaboración científica.

El gerente general de la firma, Rodrigo Salazar, explicó que la materia prima llega desde una cantera en Texas, Estados Unidos, y que la intención es completar todo el proceso de manufactura en Argentina. La enmienda, compuesta por humatos húmicos y fúlvicos, no solo permite recuperar suelos, sino también fertilizarlos de manera natural, apuntando a una agricultura más sostenible.

La planta de producción se instalará en un campo adquirido recientemente en Bell Ville, aunque aún no se ha iniciado la construcción de las instalaciones, ya que se están definiendo aspectos logísticos y técnicos del proceso productivo. Parte de la inversión inicial incluyó la adquisición de maquinaria para elaborar el producto en diferentes formatos (pellets, geles o líquidos) y se proyecta la compra de equipamiento de laboratorio para realizar los análisis directamente en la planta.

La empresa reconoce que el camino por recorrer es largo: estima entre 5 y 10 años hasta que el producto esté listo para su comercialización a gran escala. Sin embargo, confían en que la articulación con el sistema científico público y la estructura comercial propia —con más de 100 concesionarios en el país— permitirán posicionar esta enmienda como una solución eficiente, ecológica y accesible.

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