
Dalemás cumple 60 años: historia viva de la pelota de fútbol en Bell Ville
La fábrica insignia de la ciudad celebra seis décadas de producción artesanal, legado familiar y vínculos con ídolos del deporte.
Dalemás, la histórica fábrica de pelotas de fútbol nacida en Bell Ville, cumple 60 años de trayectoria. Fundada el 30 de julio de 1965 por Roberto Fuglini, la empresa atraviesa su sexta década como símbolo de identidad local y de resiliencia industrial. Hoy, sus herederos Fernando y Germán Fuglini repasan las anécdotas, los logros y los desafíos que marcaron el camino.
La historia de Dalemás tiene, en palabras de sus protagonistas, dos nacimientos: el inicial en 1965 y el resurgimiento en 1995, luego de un incendio que destruyó por completo la fábrica original. Desde entonces, la empresa no solo logró mantenerse de pie, sino que se convirtió en referente nacional.
Las pelotas de Dalemás pasaron por las manos de leyendas como Kempes, Maradona y Messi. También llegaron al Vaticano y fueron parte de eventos icónicos como La noche del 10. La firma incluso posee una colección de más de 3.500 pelotas distintas, lo que le valió un lugar en el Libro Guinness de los Récords. Aunque aún no cuentan con un espacio permanente de exhibición, los Fuglini sueñan con un museo que reciba a visitantes de todo el país.
Además del deporte, la fábrica se entrelaza con la cultura y la política. Personalidades del espectáculo y exmandatarios, como Alberto Fernández, han visitado la planta para conocer de cerca el proceso completamente artesanal de fabricación. La sorpresa más grande, cuentan, fue la visita no anunciada del expresidente, que permaneció más de dos horas recorriendo la fábrica.
Dalemás también fue cuna de la Fiesta Nacional de la Pelota de Fútbol. El evento surgió en los años 80 en diálogo con autoridades deportivas y hoy tiene alcance nacional. Sin embargo, los Fuglini advierten que la situación del sector es delicada: la apertura de importaciones y la competencia desigual con productos asiáticos impactan directamente sobre la producción local y el empleo.
A pesar de los vaivenes económicos, la familia sostiene el compromiso con la comunidad, especialmente con los costureros que dependen de este oficio. A 60 años de su fundación, Dalemás sigue siendo un faro de trabajo, memoria y pasión.