
Condenaron a siete años de prisión efectiva a un imputado por grooming y abuso infantil en Bell Ville
Un hombre de 42 años recibió la pena tras admitir su responsabilidad en una serie de delitos cibernéticos y contra la integridad sexual de menores. La resolución se alcanzó mediante un juicio abreviado inicial, previo acuerdo entre las partes y con la conformidad expresa de la familia de la víctima.
El fiscal Nicolás Gambini confirmó el dictamen dictado en los Tribunales de Bell Ville, el cual incluyó las figuras de grooming, tenencia, producción y distribución de material de abuso sexual infantil, exhibiciones obscenas y promoción a la corrupción de menores. El fallo dispuso la declaración de reincidencia del acusado, quien ya registraba un antecedente penal por maniobras similares cometidas en la provincia de Entre Ríos.
Las actuaciones judiciales comenzaron a principios de diciembre del año pasado, a partir del alerta dado por la hermana mayor de una niña de 12 años. La joven detectó conversaciones sospechosas en los dispositivos de la menor, donde un perfil falso, que simulaba ser un par de su misma edad, le solicitaba el envío de fotografías de contenido sexual.
La pronta intervención familiar y la correspondiente denuncia ante la fiscalía permitieron avanzar con los procedimientos de rastreo telemático. Las tareas investigativas derivaron en la localización y detención del acusado en territorio entrerriano. Durante los allanamientos, las autoridades recabaron un sustancial volumen de prueba digital que ratificó su implicación en la red de generación y difusión de dicho material.
La fijación de la pena en siete años de prisión efectiva se estableció un año por encima del mínimo legal para el concurso de estos delitos. En el proceso se garantizó la participación de la víctima, representada por sus tutores legales y complementarios, quienes prestaron aval al acuerdo.
Desde los organismos judiciales remarcaron la importancia de que los adultos responsables mantengan una supervisión activa sobre la actividad digital de los niños y adolescentes. Ante el acceso temprano a teléfonos móviles y plataformas sociales, las autoridades enfatizaron la necesidad de monitorear conductas repentinas o contactos desconocidos para prevenir situaciones de acoso virtual.